jueves, 24 de febrero de 2011

Hablando de mariposas

Curiosidades de una mañana becaril hablando de mariposas, aparecen por todos lados revoloteando, en las páginas de internet como curiosidades científicas como en seby's blog, en cuentos infantiles como en el de Hans Christian Andersen, en cortos cinematográficos como en "El circo de las mariposas", su nombre es mítico y bello en casi todos los idiomas butterfly, Schmetterling, papillon...y además, es el único ser capaz de expulsar  el polvo del amor como si de hadas se tratase...

Cicatrices

Las cicatrices, son señales que se quedan en la piel y que te recuerdan que donde ahora hay una mancha, antes hubo un dolor más o menos soportable, pero al fin y al cabo un dolor que te deja huella. Es un recuerdo constante de ese momento, que eres capaz de recordar al detalle...muchos escritores han escrito sobre ellas, en concreto leí por internet, en algún blog de un poeta cibernetico, que "las cicatrices son la huella de lo indeseable y te recuerdan los sueños fallidos, sumergiéndote en una búsqueda casi enfermiza de la verdad. "

Se pueden maquillar, ocultar...pero siempre las llevas contigo y con ellas un recuerdo grabado de un suceso, que por algún motivo del caprichoso destino acabó en tragedia.

Muchas veces, las cicatrices, son vistas por el enemigo como un signo de debilidad. Un golpe de efecto, que sin duda te va a dejar K.O. tanto física como emocionalmente. Un dedo en una herida que por mucho que pase el tiempo, sigue abierta y que cuando consigues haberla olvidado, haberla pasado por alto o simplemente no acordarte de su existencia, alguien consigue abrir y volver a recordarte todo aquel dolor que padeciste en primerísima persona.

El truco, tal y como dice una buena amiga a la que visito mucho últimamente, está en conseguir convivir con ellas, un trabajo duro que te hace fuerte y que te pone por encima de muchas situaciones. Que el doloroso recuerdo, se convierta en una anécdota que te ha convertido en lo que a fecha de hoy eres. No ver las cicatrices como una espada que un día se clavó, sino como una batalla a la que sobreviviste. Lo más dificil es verte como un luchador y no como un caído o un derrotado, pero cuando lo consigas serás alguien casi invencible, maduro y sensato.

Todas las cicatrices tienen fecha y hora y las mías en concreto datan de un aterrizaje desde el que nada ha vuelto a ser igual, diría en concreto septiembre o más bien octubre. Yo no soy la misma y mi alrededor ha cambiado radicalmente. Me ha costado perdonar errores, convivir con ellos, perder amigos y hacer otros nuevos, estar con un pié dentro de la universidad y otro fuera. No obstante, después de lágrimas, gritos, decepciones, peleas absurdas y no tan absurdas puedo decir algo que no muchos pueden, tengo los piés en el suelo, he comprendido mi entorno y a pesar de ciertos momentos de debilidad, he conseguido crecer como persona y convertirme en adulta.

Habrá quien vea esta entrada como algo pesimista, negativo o oscuro. Yo lo veo un buen punto de inicio para retormar algo que me encanta y que abandoné y es la escritura.